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¿Qué me llevo? Paula Fernández

¿Qué me llevo? La primera vez que nos hicieron esa pregunta en el primer sábado de la Intro… la verdad es que no supe que responder. ¿Qué me llevo?, pensé. ¿Y ahora qué demonios respondo? Y mientras otras personas voluntariamente contestaban y compartían sus impresiones, yo estaba temiendo que llegase mi turno. ¿Y si parezco una floja con mi respuesta? ¿Y si digo una estupidez y los demás se ríen de mí? ¿Qué va a pensar Andrea, que luego encima va a ser mi coach?

No recuerdo qué respondí… pero sería algo así como: “me han fascinado las diferencias entre el coaching y la psicología”, o “me ha resultado muy interesante el tema de los actos lingüísticos!”. Di una respuesta para salir del paso y para no mostrar la verdad de lo que había sentido en ese sábado de comienzo de curso: que la experiencia pintaba bien y que mi estómago me decía que algunos de esos compañeros iban a convertirse en buenos amigos. Pero no me atreví a compartirlo con nadie.

Y hoy, 10 de Julio, casi diez meses después… me doy cuenta de cómo han cambiado las cosas. ¿Qué me llevo? Estoy segura que me lo preguntarán después, dentro de dos horas, cuando hayamos terminado todas las audiencias.  Pero esta vez es diferente… creo que a estas alturas del curso me siento lo suficientemente fuerte como para decir de verdad las cosas que me llevo de este año y de esta experiencia tan gratificante. Y me gustaría compartirlo con vosotros.

Me llevo saber qué es el coaching, el modelo GROW, el cambio del observador, el psicodrama… y multitud de herramientas que estoy segura, aplicaré a lo largo de mi carrera como coach y que espero, poco a poco, ir mejorando y conociendo mejor.

Me llevo conocer mi perfil del MBTI, que me resultó sumamente interesante y me ayudó a entender por qué hago listas cada vez que me voy de viaje y por qué me pongo las gafas con montura azul si voy de azul, las que tienen montura verde si voy de marrones y las que no tienen montura si voy de color negro.

Me llevo el lenguaje empoderado y cómo, a través de las palabras y expresiones lingüísticas, somos capaces de configurar nuestras realidades y nuestra visión de nosotros mismos. El “quiero” versus el “tengo”, el “voy a hacerlo” versus el “voy a intentar hacerlo”. Ahora ya nunca se me pegan las sábanas, me retraso porque quiero, no “tengo que” hacer deporte si prefiero disfrutar de un vino en buena compañía y sí, estoy hasta arriba de trabajo porque se me acumulan los proyectos, las grabaciones, los ejercicios personales… pero es que he querido voluntariamente hacer este curso y por tanto, el estar ocupada al 120% este año, es una opción personal.

¿Qué más me llevo? Me llevo el triángulo “lenguaje, cuerpo y emoción”. Y me llevo en especial la jornada con Macu y mi querida profe Estefi: gracias por ayudar a soltarme y hacerme olvidar esa columna izquierda que me machaca y que continuamente me está diciendo “estás haciendo el ridículo”.

Me llevo la gestión de las emociones y muy en especial, la jornada de los quecos, donde mis compañeros se desnudaron por completo y compartieron con los demás miedos, intimidades y muchos recuerdos. Gracias por vuestra generosidad y por vuestra valentía.

Y para terminar, me gustaría compartir con vosotros dos “me llevo” más.

El primero es, en realidad, un resumen de todo lo anterior…  Me llevo el haberme dado cuenta de que la vida es una permanente elección y de que las cartas nos las reparten, es verdad, pero somos nosotros quienes decidimos cómo jugarlas. Creo que en eso reside la esencia del coaching y mi objetivo, como coach, es que mis coachees puedan crecer como seres humanos y que sean capaces de elegir libremente qué quieren hacer, acompañarles para que ellos mismos decidan cómo quieren vivir su vida. El coaching no es un proceso, ni una metodología, ni algo que está de moda… El coaching es acompañar en el proceso de transformación profunda de los seres humanos.

Y por último y lo más importante… me llevo a todos vosotros.

En primer lugar, a todas las personas de Lider-haz-go que me habéis acompañado en este viaje. A algunos os he visto más y a otros menos, pero todos me habéis ayudado de alguna u otra manera: Pablo, Inma, Fernando, Beatriz, Nieves, Paco, Francis, Ismael, Tiscar… Y por supuesto, María Manzano y Jorge Salinas, porque al final nada de esto sería posible sin vosotros.

Permitidme, eso sí, “otorgar” una mención especial a tres personas:

  • María Mira: ¿Qué me llevo de ti? Nuestras miradas y nuestras risas.
  • Andrea:  me llevo a una persona que supo retarme a través de la ironía. Me pareces brillante.
  • Estefi: me llevo tu energía y una resignificación muy especial para mí, que me devolviste en un trabajo personal. Yo puse: “a pesar de que soy una pavisosa…”. Y tú me respondiste: “¿Pavisosa? No eres pavisosa… eres selectiva con las personas a las que decides regalar tu simpatía y agudeza mental”.

Y por supuesto, me llevo a todos vosotros… a mis compis de viaje, con quien he compartido tantas emociones. Gracias a todos y cada uno de vosotros.

Cari, de ti me llevo tu valentía y sinceridad.

Filo, de ti me llevo tu energía, tu tesón y tu vitalidad.

Rubén, de ti me llevo tu valentía y tu coraje. Y que nunca “das puntada sin hilo”.

Sira, de ti me llevo tu naturalidad, energía y honestidad.

Jonathan, de ti me llevo el ejercicio de las constelaciones (ya sabes por qué) y tu dulzura.

Pepa, de ti me llevo muchas cosas… pero, sobre todo, y además de todas las risas y lágrimas compartidas, me llevo los cimientos sólidos de una bellísima amistad.

Y sólo me quedan mis queridas 3 mosqueteras…. Adri, Mamen y Zari. De vosotras me llevo muchas risas y muchos momentos en que me habéis dado la oportunidad de ser quien soy… una Paula a la que se le va la “pinza” mucho más de lo que la gente se piensa y que en realidad es mucho menos seria de lo que a primera vista deja entrever.

Mamen, de ti, me llevo tu bondad y tu generosidad. Porque hay que tener muchas narices para compartir muchas de las cosas que has compartido con todos nosotros.

Adri, de ti me llevo una compañera de vida de verdad, una P compatible con una J. Me llevo tu energía, tu ambición, tu inteligencia, tu espontaneidad y aunque no lo creas… tu amor… que lo desprendes a raudales, aunque tú no te des cuenta.

Y sólo me queda Zari… de la que lo que me llevo es demasiado grande para expresarlo con palabras. Pero si tengo que verbalizarlo de algún modo, te diría que me llevo la gran constatación de que la química existe entre los seres humanos. Me llevo tus locuras, tu inteligencia, tu sinceridad y tu transparencia.

Gracias a todos por estos momentos vividos y por haber contribuido, a lo largo de todo este año, a trabajar mi gran área de desarrollo: no estar pendiente de los demás, aprender a verme más grande y sobre todo, disfrutar de esos pequeños momentos de felicidad, que al final… no es más ni menos que la vida.

Paula Fernández.

Alumna de Lider-haz-GO!

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