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Miedo al cambio

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A “contramano…”

Seguramente a todos nos suena la famosa canción compuesta por Solano para “la más grande” (Rocío Jurado), que aun siendo la más grande, le vino a visitar el miedo…

“Miedo, tengo miedo, miedo de quererte… Miedo, tengo miedo, miedo de perderte… Sueño noche y día que sin ti me quedo… Tengo, vida mía, miedo, mucho miedo…”…

Si me paro a desgranar el sentido de su letra, llego a la conclusión de que ha sido escrita de una forma muy bella para en realidad decir: “Entre tú y yo, si pudiera mandar en esto que siento por ti, elegiría no quererte, no sea que un día te pierda, me quede sol@, te vayas con otr@ y me muera de dolor por ello… ”

¡¡Guau!! Si no fuera por una reacción química (sustancia de nuestro cerebro llamada feniletilamina) y porque llevamos en nuestros genes el instinto de procreación, ¿qué sería de nuestra especie?

Si bien el miedo es una emoción necesaria que permite protegerme de los peligros acechantes y sobrevivir, también es una emoción que me hace sentir mal y me produce rechazo, e incluso parálisis, de ahí que en ocasiones sienta miedo incluso a sentir miedo y no vea la manera de avanzar hacia lo que me resulte desconocido, “¿y si?…”

La primera vez que entré en el aula de Líder-haz-Go! leí una frase escrita en el rota-folio, que me impactó:

“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, muchas de las cuales nunca sucedieron” de Montaigne.

¿Qué te dice a ti?… Tal vez no sea la primera vez que escuchas que nosotros mismos somos nuestros peores enemigos, y somos capaces de imaginar cosas horribles, mucho peores de lo que son en realidad…

miedo al cambio

En las conversaciones que mantengo con las personas de mi círculo, así como en sesiones de coaching, intuyo que tras las acciones que describen, se esconde frecuentemente la emoción del miedo.

Hay personas que desean cambiar su situación por diferentes motivos, y sin embargo, pasan días, semanas, meses, y continúan en el mismo punto de partida, haciendo frente a su futuro con preocupación y ansiedad. Cuando indago para validar mi intuición, la respuesta que suelo recibir es: ¿Miedo al cambio? No, no… lo que pasa es que ahora no es el mejor momento, es que no tengo tiempo, es que no tengo dinero, es que…” y así, escucho toda una diversidad de explicaciones tranquilizadoras. Al fin y al cabo, estas justificaciones me sirven para no moverme y quedarme donde estoy.

Cuando tomo consciencia y responsabilidad sobre la realidad que estoy viviendo y de la realidad que me estoy “inventando” (la que me creo que es) me ayuda a dejar de justificarme. Cuando me justifico, no hago, y cuando no hago, me quedo donde estoy y no estimulo el cambio, y además, por lo general, sufro…

Por hacer una analogía a la compra de un coche, sólo el dolor nos viene de serie. El sufrimiento entra dentro del pack opcional, y está en mi decisión el adquirirlo o no. Lo curioso es que tiene éxito en ventas y eso que sale realmente caro… Y tú, ¿hasta cuándo estás dispuesto a pagar por este extra?

Ante determinadas situaciones nuevas, y según mi manera de ver las cosas (mi percepción), el miedo se coloca delante de mí y me impide avanzar, me paraliza como si se tratara de un muro; pero también, en ocasiones se sitúa detrás, empujándome, y lanzándome por impulso, y sin control, hacia un camino poco valorado del que puedo salir “sin plumas”. ¿Habéis sentido alguna vez algo así? Tal vez sí…

Si reconoces algo en ti de lo que acabo de describir, o al menos presentas algún síntoma, tal vez te apetezca seguir leyendo y reflexionar sobre tu visión del “Miedo al Cambio”…

Te adelanto que ahora traigo buenas noticias, aunque no he dicho que sea tarea fácil…

Cuando me pongo nuevas gafas para ver de otra forma lo que acontece, cuando me coloco en distintas posiciones para adquirir otros puntos de vista, mi pensamiento y mi lenguaje cambian (las cosas que me digo), y por lo tanto también cambia mi estado emocional (cómo me siento). ¿Qué significa esto? Stephen Crane decía que:

“El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”

¡Ajá! ¿Tan relevante es mirar diferente entonces? Pues parece que sí… recuerdo cuando era pequeña y me vestía para ir al colegio, gritaba continuamente que tenía frio, y mi padre, con voz segura y firme, me decía: “Si piensas que tienes frío, lo tendrás. Piensa de otra manera o vístete más rápido… tú eliges”. Yo elijo en dónde poner el foco para que me beneficie, pues al fin y al cabo… ¡depende de mí!

Como coach parto de la base de que toda persona es capaz de cambiar, de moverse de lugar para llegar a ser lo que quiere ser, y para ello hay algo fundamental y aparentemente sencillo: la puesta en marcha.

Hay una frase que me resulta muy inspiradora:

“El primer paso no me lleva muy lejos, pero me saca de donde estoy”.

Cuando doy un paso hacia adelante, y miro a un lado y otro, ya puedo observar cosas diferentes. Dar el primer paso y disponerme al cambio depende tanto de mí mism@ que, como decía Balzac,

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”.

Pero, ¿y si tengo miedo a empezar el camino? Aunque cada cual identifica su primer paso como único y especial, hay algunos aspectos interesantes a tener en cuenta antes de comenzar a andar:

1. ¿QUIERO O NO QUIERO?… “Thats´s the Question…”

Dijo Einstein:

Locura es esperar resultados diferentes y hacer siempre lo mismo”

Pero y yo… ¿quiero cambiar?, ¿es realmente importante para mí?…

Si buscas dentro de ti y en realidad no quieres cambiar, no lo harás, por lo que te animo a dejar de agobiarte y de temer una situación que no se va a dar. Quizás el beneficio que encuentras en la situación actual te es más rentable que asumir una travesía por el desierto. Entonces, mejor acepta y deja de sufrir, vive en paz.

Pero si por el contrario, deseas hacerlo pero no sabes por dónde empezar, te invito a seguir leyendo…

miedo al cambio

2. ¿QUÉ QUIERO ALCANZAR? ¿PARA QUÉ LO QUIERO?

Para muchos de nosotros, cambiar es sinónimo de inseguridad. Es abrirme a la posibilidad de encontrarme perdid@ durante algún tiempo y de dar pasos hacia atrás. Comenzar a caminar con pasos decididos, saliendo de la zona en la que me muevo con seguridad y lanzarme a un estado de incertidumbre, merece solo la pena cuando aquello que quiero lograr es importante y motivante para mí. De lo contrario, difícilmente querré moverme.

Llegados a este punto es importante definir muy bien el objetivo de cambio: ¿Qué quiero alcanzar?… ¿Cómo de importante es para mí?… ¿Para qué no me muevo?… ¿Cómo va a cambiar mi vida?… ¿Qué beneficio voy a obtener?… ¿En qué plazo lo quiero alcanzar?… ¿Qué indicadores tengo para saber que lo he conseguido?.

Teniendo un objetivo bien definido, el camino va a ser más llevadero… al menos ¡ya sé hacia dónde quiero ir!

Motivación no es tener ánimo, motivación es tener motivos. Encuentra los tuyos” Alfonso Alcántara (@yoriento)

Cuando he definido “qué quiero conseguir”, y he encontrado una razón poderosa para hacerlo “mi para qué”, empiezo a sentirme capaz de dar paso a la acción, de ocuparme, tomar decisiones y responder a las situaciones venideras con responsabilidad, aceptando el error y el fracaso como parte necesaria del camino.

3. NECESITO UN PLAN

“Si escuchas una voz que te dice que no puedes pintar, sigue pintando y conseguirás que se calle”. Van Gogh.

Cuando no conozco la magnitud de las consecuencias es fácil temer a la pérdida de lo que poseo que, aunque no me guste, me aporta seguridad. ¿Te suena aquello de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, o “virgencita, virgencita que me quede como estoy”?, o “¿y si?”, “es que”

Sun Tzu, en el libro El Arte de la Guerra, recogió la célebre frase “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Cuando reconozco mi miedo y además lo acepto, me ayuda a parar, a pensar, a prevenir, a planificar,… me da la posibilidad de asumir mayor responsabilidad y me capacita, en definitiva, para actuar sobre las dificultades que voy a encontrar… y “Soplaré y Soplaré y Soplaré… y todos mis miedos derribaré” (ELPETARDO)…

miedo al cambio

Es hora de poner en un aprieto a tu miedo al cambio. Para ello te sugiero algunas preguntas: ¿Qué es lo peor que me puede pasar?… ¿Qué voy a dejar de ganar si no me lanzo?… ¿Qué estoy dispuesto a dejar atrás?… Ante los obstáculos, ¿qué alternativas tengo a mi alcance para superarlos?… ¿Cuál va a ser mi antídoto poderoso para continuar?… ¿Qué voy a hacer diferente?… ¿Con qué recursos cuento?…

Con una buena planificación, considerando las distintas opciones de que dispongo, y evaluando los pros y los contras de cada camino, puedo hacer desaparecer la enorme ambigüedad en la que normalmente está sumido el miedo el cambio.

Es desde la experiencia desde donde tomo conciencia y aprendo a ver las cosas de manera diferente…

miedo al cambio

¡Te deseo mucho Éxito!

*¡Gracias por tus imágenes, ELPETARDO!

miedo al cambio

Belén del Arco Prieto
Coach Acreditado por Lider-haz-GO!

One Response to "Miedo al cambio"

  • Óscar
    23 febrero, 2017 - 12:11 Reply

    Magnífica exposición, Belén.

    ¿Cuántas cosas nos perderemos debido al miedo? A los ‘dragones’ que habitan en nuestra mente. En ponernos en una situación futura, imaginaria, donde ocurre justo aquello que no queremos y tememos. En un escenario que no existe, ni en el tiempo ni en manifestación física.

    Imaginaciones, supuestos, mezclando pasado (experiencias que nos causaron un trauma) y futuro (esas experiencias pasadas las volvemos a repetir, más adelante en el tiempo) Desconexión de la realidad, constreñimiento de la espontaneidad de la vida en nuestro adelantar acontecimientos.

    Un fuerte abrazo.

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